Una mamá española en Alemania

Una mamá española en Alemania

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Cómo ser madre de tres hijos en un pueblo perdido de Alemania donde la supremacía económica del país de Merkel no ayuda en el día a día. Eso es lo que explica, con mucho sentido del humor Fátima Casaseca en ‘Una mamá española en Alemania‘. Un libro que la autora define como una vía de escape y una cuestión de supervivencia.

Fátima Casaseca es una española que decidió marcharse a Alemania para estudiar la carrera de filosofía y teología en Berlín. Pocos años después y sin darse cuenta se vio casada con un alemán, madre de tres niños y viviendo en un pueblo germano “perdido de la mano de Dios”.

Cuando aterrizó en la realidad alemana tuvo que lidiar con los problemas de cualquier madre en un país en el que “la simpatía natural de los autóctonos” le dificultó entablar relaciones terapeúticas y refrescantes por lo que decidió lanzarse a la escritura del libro: ‘Una mamá española en Alemania.

La autora utiliza el libro para reirse de sí misma con un estilo personal cargado de ironía. Fátima Casaseca muestra su día a día para ser madre en Alemania en pleno siglo XXI. El ejemplar desmitifica la vida en un país supuestamente mucho más próspero que España donde ser madre es tan duro como en cualquier otro lugar del mundo. Mientras escribía el libro la autora tuvo a su tercer hijo, varios accidentes caseros, tropiezos culturales, genéricos y hasta existenciales.

Casaseca asegura que Alemania tiene una ‘cara b’ a su imagen de calles limpias y pleno empleo. Una imagen de “calcetines con sandalias, acelguismo emocional y homeopatía” donde los niños no se bañan y las madres no trabajan. ‘Una mamá española en Alemania’ refleja un choque de culturas con mucho sentido del humor.
Fuente: Antena3

Reseña del Editor:
Un libro para linchar complejos y derribar mitos. En lo que dura un parto, tu vida cambia para siempre. Una especie de ansiedad existencial se apodera de ti mientras intentas comprender por qué la vida sigue igual y a la gente le importa un bledo que te hayas reproducido: no han desaparecido los atascos, el pan sube periódicamente y tus amigos se van de copas como siempre. (Y el padre de la criatura, con un par, lo intenta). Para colmo, resulta que sigues en Alemania, negociando procesos educativos con un teutón. Deberías haberlo intuido después de observar cómo friegan aquí los platos o su tendencia a combinar el mayor número de colores posibles en su look; pero una, cuando de amor se trata, no suele darle importancia a las minucias y cree que con resolver si os casáis o si se bautiza al vastaguillo se asegura una robusta armonía familiar.

Aquí puedes visitar el blog de la autora sobre este libro.



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